Inicio / ¿Qué son los Pronaces? / Pronaces - Energía y Cambio Climático

Pronaces-salud

Pronaces-Energía y Cambio Climático


PROGRAMA NACIONAL ESTRATÉGICO DE ENERGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO

La evidencia científica actual indica que México entró desde hace más de una década en la etapa natural de declive de la producción de hidrocarburos, lo cual se presenta en conjunto con un aumento en las importaciones de los principales petrolíferos. Tomando en cuenta además el creciente impacto ambiental, tanto a nivel local como global, que conlleva la producción y consumo de energía fósil, la transición energética hacia fuentes renovables resulta inevitable.

Sin embargo, esta transición no puede concebirse simplemente como un reemplazo de los combustibles fósiles para continuar con el mismo patrón de producción y consumo, pues ello resulta inviable desde el punto de vista técnico, ambiental y económico, además de que dicho cambio, por sí solo, no resolvería la gran desigualdad en el consumo y acceso a los servicios de energía que caracterizan a nuestra sociedad.

Por el contrario, una Transición Energética Sustentable (TES) debe impulsar de manera integral acciones desde el punto de vista de la oferta y la demanda energéticas. Específicamente, la TES debe buscar, por un lado, una participación mayoritaria de las energías renovables en la matriz energética nacional y la reducción absoluta del consumo energético en cuanto a la demanda. Por otro lado, la TES debe reducir la inequidad y asegurar el acceso universal a servicios energéticos dignos en zonas rurales y periurbanas. Debe, asimismo, promover la democratización de la generación de energía y la posibilidad de detonar procesos productivos locales con base en la generación distribuida comunitaria de energía y el uso de fuentes renovables. Una transición de esta naturaleza contribuirá a lograr una mayor soberanía, seguridad e independencia energéticas en el país, reducirá la pobreza y mitigará el cambio climático.

En el Programa Nacional Estratégico de Transición Energética (Pronaces-TE) se han identificado líneas estratégicas para conseguir los objetivos antes enunciados por medio de un enfoque integral:

  1. Ahorro energético en el sector del transporte por medio de un transporte público electrificado de calidad, de limitaciones al uso del automóvil particular y de la ampliación de otros modos de transporte.

  2. Descarbonización gradual del uso y generación de la energía en el sector industrial mediante la sustitución de combustibles fósiles por fuentes de «calor verde» (biomasa y energía termosolar, entre otras), así como una mayor eficiencia energética que derive en una reducción absoluta del consumo total de energía.

  3. Impulso de fuentes renovables (fotovoltaica, termosolar, biomasa) para propósitos térmicos y eléctricos en los sectores residencial y comercial, así como eficiencia energética mediante el uso de equipos aptos para tal propósito, normas de aislamiento y ventilación en las edificaciones.

  4. Acciones para la eliminación de la pobreza energética, incluyendo el desarrollo de sistemas energéticos comunitarios basados en un menú amplio de recursos renovables (solar, eólica, biomasa, hidráulica, geotermia) y ecotecnologías de uso final (estufas eficientes, paneles solares, biodigestores, secadores y bombas).

  5. Democratización efectiva de la energía y de los beneficios de su aprovechamiento mediante una fuerte promoción a los «prosumidores» de energía, a través del impulso a cooperativas urbanas y rurales de producción distribuida comunitaria de energía, particularmente de electricidad.

  6. Medidas para alcanzar un sistema alimentario saludable, soberano y cada vez menos dependiente de los combustibles fósiles, mediante una transición agroecológica, la promoción de productos y mercados locales y el uso creciente de energías renovables.

Con base en estas líneas estratégicas se convocará a la comunidad académica a co-construir con otros actores propuestas de Proyectos Nacionales de Investigación e Incidencia (Pronaii). También se propiciará la conformación de colectivos de investigación e incidencia interdisciplinarios, interinstitucionales y transectoriales que comprendan los problemas, contextos y dinámicas múltiples en torno a la transición energética, y que sean capaces de generar —con perspectiva de género, intercultural, intergeneracional y territorial multiescalar— los conocimientos nuevos o de síntesis necesarios para remover obstáculos y emprender acciones que atiendan la necesidad energética en sus distintas facetas, con replicabilidad a escala nacional de nuevos modelos para llevar a cabo la TES.

Al mismo tiempo, se construirán espacios de reflexión y diálogo multiactoral, y se generarán materiales de difusión, para que, con base en la mejor evidencia científica, se dé a conocer la información a la población y a los tomadores de decisiones.

Pronaces-TE pretende que, al término de la actual gestión federal, México cuente con tecnologías, innovaciones sociales y técnicas, métodos y procedimientos de eficacia probada, que podrán escalarse a nivel nacional e inclusive internacional para catalizar una transición energética sustentable, con resultados que perduren y se repliquen una vez concluido este sexenio.

Para lograr lo anterior, buscaremos que los desarrollos tecnológicos, sociales, metodológicos y jurídicos asociados maduren de forma que permitan su transferencia a los sectores social (comunidades, cooperativas, organizaciones e industrias) y energético, principalmente a la Comisión Federal de Electricidad, así como a otros órganos reguladores y a otras secretarías que, además de la Secretaría de Energía, atienden temas y poseen programas sociales o proyectos prioritarios asociados a la transición energética sustentable.

PROGRAMA NACIONAL ESTRATÉGICO DE CAMBIO CLIMÁTICO Y CALIDAD DEL AIRE

El cambio climático es uno de los mayores retos que enfrenta la humanidad en el siglo XXI. Resultado de patrones de producción y consumo no sustentables, este fenómeno constituye un problema sistémico que es necesario abordar desde un enfoque multidisciplinario y multisectorial. Los efectos adversos de las anomalías en el sistema climático ponen en riesgo la salud y la calidad de vida de las personas, así como la viabilidad e integridad de los ecosistemas, de los sectores productivos y de la infraestructura estratégica, por lo que demandan la atención de la comunidad de investigación científica del país.

En ese sentido, se requiere desarrollar conocimiento para identificar causas, procesos y factores que impulsan los impactos positivos y negativos, así como generar las posibles alternativas para la acción, en términos de identificación de impactos potenciales, reducción de riesgos, generación de oportunidades de adaptación y mitigación, innovación y apropiación tecnológica y desarrollo socioeconómico y ambiental.

Lo anterior, sin embargo, no puede lograrse al margen de la realidad en nuestro territorio, por lo cual resultan necesarias la observación, entendimiento y participación de las comunidades, a nivel local y sectorial, ya que son ellas las que enfrentarán los problemas y serán, en gran parte, las que tendrán que llevar a cabo los cambios que se requieran.

Por su ubicación geográfica, su topografía y características socioeconómicas, México es altamente vulnerable a los efectos adversos del cambio climático. En las proyecciones hechas en la la Sexta Comunicación Nacional sobre el Cambio Climático, entregada a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se destaca que el norte y sur del país tendrían incrementos de al menos 2 ºC en su temperatura promedio anual durante las dos próximas décadas; y el sureste, centro y costa del Pacífico podrían experimentar decrementos en precipitación de al menos 10% para mediados de este siglo. Las anomalías en los patrones de lluvia y en los periodos e intensidad de sequías constituyen grandes riesgos para la viabilidad de los sistemas agroalimentarios, la conservación de los ecosistemas, la salud y el bienestar de las personas y los sectores productivos.

Según el más reciente Inventario Nacional de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero (INEGYCEI 2017), las emisiones nacionales superaron los 734 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e). De éstas, poco más del 70% provienen de actividades relacionadas con la quema de combustibles fósiles en el ámbito de la energía. Los procesos industriales, actividades residenciales, comerciales y de servicios, así como la agricultura, los residuos y emisiones biogénicas contribuyen también, aunque en menor medida, a la generación de dichos gases y compuestos. Esto, aunado a los procesos de degradación y contaminación ambiental y aprovechamiento no sustentable de los recursos naturales, pone en riesgo el derecho al medio ambiente sano para el bienestar social y el desarrollo sustentable del país.

A nivel internacional, México actualmente ocupa el lugar número 13 (de 220 países) en volumen de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero. Si bien no está entre los grandes emisores (ya que los primeros seis emiten cerca del 67% del total), México tiene grandes oportunidades para reducir emisiones y capturar gases de efecto invernadero, con lo cual contribuiría al esfuerzo planetario comprometido internacionalmente, a la vez que construiría un futuro sano, sustentable y solidario para su población.

La adaptación al cambio climático, tema prioritario en México, incluye la identificación y proyección de impactos, la reducción de riesgos y vulnerabilidad específica y el aumento de la capacidad adaptativa en las poblaciones. Ésta es la tarea actual más importante para nuestro país, pues depende del conocimiento de las condiciones locales, tanto en términos físicos y climáticos, como socioeconómicos, ambientales y culturales.

El cambio climático no es un problema aislado, sino que hace sinergia con muchos otros estresores que pueden multiplicar sus efectos. Por ello, la acción conjunta para alcanzar objetivos como los de desarrollo sustentable puede representar mecanismos de reducción de riesgos frente a la vulnerabilidad al cambio climático.

El otro gran tema de este Pronaces es la calidad del aire. La contaminación, tanto del aire como de agua y suelos, es uno de los principales problemas ambientales y de salud en México y en el mundo. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hechas en 2016, la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 3.7 millones de defunciones prematuras a causa de fuentes urbanas y rurales a nivel global. La exposición a los contaminantes atmosféricos se asocia con diferentes daños a la salud humana de forma crónica y aguda, que afectan la calidad de vida de la población, particularmente la de grupos vulnerables, como niños, mujeres en gestación y adultos mayores, sobre todo si padecen enfermedades preexistentes o viven en entornos particularmente expuestos a contaminantes.

En México, el problema de la calidad del aire, tanto a nivel académico como de gestión gubernamental, ha recibido una atención poco homogénea en el territorio, a pesar del reconocimiento de su importancia para la salud de la población y para la calidad de vida en general. El tener una de las metrópolis más contaminadas del mundo hizo que los principales estudios y políticas públicas en las décadas pasadas se centraran en el Valle de México. Hoy requerimos de una visión mucho más amplia y que atienda también otras dinámicas atmosféricas, locales y regionales.

Históricamente, las causas y los efectos de la contaminación del aire y el cambio climático se han considerado como dos problemas diferentes y se han abordado de forma separada, a pesar de que comparten como causa a los principales contaminantes atmosféricos. Si bien tienen problemáticas a escalas distintas en tiempo y espacio, y que requieren de estudios específicos, hay algunos vínculos muy claros entre ambas que podrán ser analizados entre los proyectos de este Pronaces.

El cambio climático y la calidad del aire tienen causas y efectos multifactoriales y multisectoriales, que trascienden los órdenes de gobierno y los límites político-administrativos. Constituyen problemas que, por su complejidad, importancia y gravedad, requieren de atención urgente y de acciones multidisciplinarias, transversales, intersectoriales e integrales, con enfoques territoriales e incluyentes, que favorezcan la identificación de impactos y de soluciones para disminuir la vulnerabilidad de las personas y los ecosistemas, asegurar el bienestar de la población y proteger la infraestructura estratégica y el patrimonio biocultural.

El Programa Nacional Estratégico de Cambio Climático y Calidad del Aire (Pronaces-CCCA) tiene como propósito promover la colaboración y convergencia del sector público, de la comunidad científica, académica y tecnológica, del sector privado y del sector social para producir soluciones aplicables que aporten a la mitigación del cambio climático, la disminución de la vulnerabilidad del país y a lograr que la población y los ecosistemas habiten en ambientes sanos, libres de contaminación del aire. Con este Programa se busca también detonar esfuerzos de colaboración, integración y focalización de proyectos de investigación, ciencia y tecnología que ayuden a comprender, de una manera integral y efectiva, la problemática socioambiental en cambio climático y en la calidad del aire para incidir en las respuestas a dicha situación.

Las principales áreas de interés del Pronaces-CCCA son:

  1. Gestión efectiva de contaminantes climáticos de vida corta con cobeneficios en la salud y en el bienestar de la población.

  2. Transición a modelos de ciudades sustentables y bajas en emisiones; islas de calor y sus efectos locales en el contexto de cambio climático global; acciones de adaptación al cambio climático en comunidades urbanas.

  3. Generación y aprovechamiento sustentable de la energía y transición a energías limpias; papel de las energías a escala comunitaria en la adaptación al cambio climático.

  4. Gestión del desarrollo sustentable en los sectores agropecuario, pesquero y forestal, y su relación con la reducción de riesgos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.

  5. Conservación, manejo sustentable y adaptación de ecosistemas y su biodiversidad, así como mantenimiento de servicios ambientales; acciones socioambientales para la adaptación al cambio climático de comunidades rurales.

  6. Preservación e incremento de sumideros de carbono.

  7. Reducción de la vulnerabilidad del sector social, los sistemas productivos y la infraestructura estratégica.

  8. Análisis cuantitativo y cualitativo para el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de políticas climáticas.

Se prevé que cada temática de investigación se concrete en Proyectos Nacionales de Investigación e Incidencia (Pronaii), que abordarán los problemas en su complejidad estructural, con una visión integral y de largo plazo, no sólo para comprender sus determinaciones, sino también para generar soluciones prácticas y factibles, y acompañar la realización de acciones concretas que incidan en las causas de los problemas y en sus dinámicas de reproducción. Estos proyectos deberán tener preferentemente un planteamiento concreto y viable de aplicación territorial.

Con ambos instrumentos —el Pronaces-CCCA de carácter más amplio e integrador, y los Pronaii, de naturaleza más específica y dirigidos a la implementación e incidencia a nivel territorial— se impulsará la investigación para un desarrollo nacional de bajas emisiones de carbono, al tiempo que se generará información y conocimiento que permitan incidir en la definición de vías y acciones para enfrentar la vulnerabilidad actual y en escenarios futuros, en donde la sociedad, los ecosistemas y los sectores productivos podrían estar mayormente expuestos a los efectos adversos del cambio climático y a la mala calidad del aire.

Simposio de Profundización Conceptual

Documentos